04/07/2003 | Investigacion

Mc Donalds: la cadena de la muerte

HAMBURGUESAS CONTAMINADAS Y OTRAS IRRESPONSABILIDADES

Mc Donalds: la cadena de la muerte

Los periodistas solemos utilizar

Los periodistas solemos utilizar, muchas veces, cuidadosos eufemismos para evitar decir palabras que podrían ser demasiado directas.

Si bien aún se discute si dicha práctica es conveniente o no en relación con la filosofía misma de la función periodística -que es la de informar objetivamente-, en lo personal creo que uno tiene que decir las cosas tal como son, no valen las insinuaciones o sugerencias para referirse a algo concreto. Y es que mucha gente que consume información diariamente desconoce esos códigos semánticos y se queda a medio camino en su búsqueda de saber de qué va la cosa.

En nuestro país es más que usual que los periodistas comenten las noticias de manera "cuidadosa", ya sea por temor a alguna represalia, ya sea por intereses, etc.

Sea como fuere, esto genera un gran vicio en esta profesión que se desparrama entre los comunicadores cual virus contagioso.

Tal vez por esos mismos miedos es que en estas mismas semanas los medios vernáculos han sido protagonistas de un gran vacío de información en torno a un caso que ha generado oscuras sospechas: el de las supuestas hamburguesas contaminadas de la cadena Mc Donalds.

 

El disparador

 

Todo comenzó cuando Alejandro, de tan sólo 7 años, fue junto a su mamá a un local de Mc Donalds ubicado en un hipermercado de la ciudad de La Plata.

A las pocas horas, una descompostura con extraños y dolorosos síntomas obligaron a una inmediata internación en el Hospital de Niños de la misma ciudad donde los médicos confirmaron el diagnóstico del denominado Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) que se contrae, en la mayoría de los casos, por el consumo de carne mal cocida portadora de una bacteria, la Escherichia Coli.

Entre sus efectos se destacan, principalmente, la insuficiencia renal, la anemia y las alteraciones neurológicas. Allí comenzó la lucha de Alejandro por su supervivencia. Fueron cinco meses de extenuante agonía y, a las pocas horas de su internación, se iniciaron las durísimas sesiones de diálisis a raíz de una serie de afecciones renales.

La diálisis y los tratamientos fueron constantes y dolorosos y, tras una conductomía intestinal, sufrió un paro cardíaco que lo llevó a la muerte.

Luego del deceso de Alejandro, las miradas de los ciudadanos comenzaron a dirigirse a los locales de comida chatarra Mc Donald’s. Contrariamente la mirada de los medios se dirigió hacia otros lugares.

La denuncia era muy fuerte. Rubén Alonso, tío de Alejandro -por ejemplo- contó que "había otros chicos intoxicados en el hospital con hamburguesas del Mc Donalds. Algunos hicieron acciones legales contra la empresa...". Así y todo, el periodismo siguió con sus eufemismos.

Rubén fue más lejos entonces y aseguró, con los ojos envueltos en lágrimas, que la empresa trató de silenciar lo ocurrido: "se trata de una firma muy poderosa con mucho dinero. Nosotros sólo queríamos que se salvara el nene".

Y mientras los medios seguían en su distracción, apareció la denuncia de otra mujer que relató cómo su hija sufrió los devastadores efectos de la misma enfermedad en febrero de este año luego de comer en Mc Donald’s. Hoy esa chica está fuera de peligro, pero deberá someterse de por vida a un tratamiento especial con medicación y a una dieta específica.

Sin vergüenzas

Cuando llegó la hora de defender la posición de Mc Donald’s, José Fernández, su vicepresidente, aseguró que si fuera cierto lo de las hamburguesas contaminadas "tendría que haber una epidemia de gente contagiada por el SUH". El médico de la misma empresa, que se encontraba sentado a su derecha, sólo atinó a agachar la cabeza frente al increíble disparate que le tocaba presenciar en ese momento.

Minutos después -inevitablemente- Fernández iba a ser refutado: el facultativo confesó que la bacteria generadora del SUH sólo desencadena la citada enfermedad en un bajo porcentaje de chicos, por más que muchos de ellos la hayan consumido.

En ese momento, el ataque del vicepresidente tuvo que cambiar de óptica: Fernández aseguró sin siquiera sonrojarse que el hecho de que Mc Donald’s "sea una firma solvente hace que mucha gente quiera demandarnos falsamente". Hermosas palabras para los padres del chico fallecido que lo observaban atónitos.

Y por si la caradurez no fuera suficiente, agregó que "el caso de Alejandro no tiene que ver con la ingesta de alimentos con Escherichia coli (...) el chico ingresó a una clínica con un cuadro de abdomen agudo, por lo que necesitó de una intervención quirúrgica para lograr una desobstrucción de su intestino".

En el posoperatorio, siempre según Fernández, el paciente "manifestó síntomas de un problema renal, por lo que este caso no tiene que ver con la ingesta de alimentos con la bacteria".

Las propias fuentes médicas, como era de esperar, contradijeron las palabras del directivo de Mc Donald’s.

El periodismo, por su parte, seguía haciéndose el distraído.

Muchos recordaron, entonces, lo sucedido en el año 2001 cuando el pseudo periodista Daniel Hadad apareció comiendo una hamburguesa de la citada firma en su programa de TV para tratar de demostrar que la misma estaba fuera de peligro.

Lo que este imbécil no sabía es que la bacteria Esterichia Colli ataca a víctimas de corta edad.

Y lo que no pudo evitar Hadad es que muchas personas –sobre todo sus propios colegas- sospecharan que cobró una gran suma de dinero para hacer semejante "operación de prensa".


Negros antecedentes

A fines de agosto del 2001, otros cuatro locales de McDonald’s de la Capital Federal habían sido clausurados por el Gobierno porteño debido a que en diversos procedimientos donde se tomaron muestras, se determinó la presencia de la bacteria escherichia coli, agente causal de síndrome urémico hemolítico.

Poco más de un mes después de ese episodio, en Santiago de Chile se clausuraba un céntrico local de la misma firma por haberse detectado la asesina bacteria en los preparados para hamburguesas de pollo.

A diferencia de nuestro país, en Chile la contaminación fue detectada durante una supervisión rutinaria efectuada por el Servicio Metropolitano del Ambiente. También había quejas de padres que aseguraban que sus hijos habían sido hospitalizados después de ingerir hamburguesas de pollo en la conocida firma.

Mientras en estos pagos Mc Donald’s se defendía de mano de Hadad, en Chile trataron de repuntar contratando publicidad en el programa "Quién quiere ser millonario".

El periódico chileno Gran Valparaíso, asegura que detrás del rostro amable de McDonalds, "la compañía tiene otro, torvo y amenazante, como el que ha mostrado en Chile y el exterior contra los familiares de algunos de los niños que se han intoxicado al ingerir la comida chatarra que se expende en los locales de esta cadena. Ese mismo rostro se lo muestran a las autoridades, sobre todo cuando se percatan, es el caso de Chile bajo el gobierno de Lagos, de que ellas están ansiosas por mostrarse complacientes con los inversionistas extranjeros, máxime si provienen del país que está en vías de convertirse en nuestro ‘socio’ comercial, Estados Unidos".

Gran Valparaíso denuncia que "allá por octubre de 2001 el entonces Subsecretario de Salud, aquejado de un sobrepeso que saltaba a la vista, incurrió en falta grave al aparecer ingiriendo con avidez comida chatarra en un local de McDonald's, con lo que entregó una pésima señal a la población, a la que estaba obligado a educar en conductas responsables en materia de salud. En tal incursión, demostrativa de sus deplorables gustos culinarios, lo acompañó otra autoridad de Gobierno, el Ministro de Trabajo, cuya conducta, aunque censurable, es menos grave, ya que él no está obligado a dar ejemplo de conducta responsable en materias de salud. En su descargo habría que agregar que el cierre de los MacDonald's podría significar la cesantía de más de 3.500 personas.

Ambos personajes se prestaron para aparecer ante las cámaras masticando con la boca abierta las "exquisiteces" grasientas que ofrecen estos locales, después que las autoridades sanitarias pertinentes detectasen la presencia de la bacteria altamente peligrosa.

Después se supo que la maniobra publicitaria fue craneada por uno de los poderes fácticos del Gobierno, el sociólogo y experto comunicacional Eugenio Tirón".

En nuestro país, antes de informar el resultado del análisis efectuado en 2001, en el Ministerio de Salud de la Nación se reunieron funcionarios del propio organismo, del Gobierno de la Ciudad, del Instituto Nacional de Alimentos, de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud, del Malbrán y del Senasa, entre otros.

Y es que el tema era demasiado sensible como para dejarlo librado al azar. Finalmente, de las 27 muestras que tomó el Malbrán, tres terminaron dando "positivo", es decir, que tenían la bacteria en su composición.

Ese dato fue muy bien ocultado por la empresa.


El síndrome asesino

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una patología frecuente en nuestro país. Sólo en el Hospital de Niños de La Plata se atienden entre 50 y 60 casos por año, que deben ser sometidos a diálisis como consecuencia de las complicaciones que genera la bacteria Echerichia Coli.

Además de carnes jugosas, el SUH también se puede adquirir por consumir lácteos y jugos de fruta no pasteurizados, o verduras y agua contaminada (que hayan estado en contacto con heces de animales).

La preocupación por esta bacteria comenzó a incrementarse el 1° de marzo pasado cuando se conoció el caso de los cinco menores que tuvieron que ser internados en el Hospital de NiñosLo llamativo fue que tres de ellos habían comido hamburguesas.

El periódico Gran Valparaíso dice en una columna que se ha informado y actualizado "en extenso sobre el síndrome hemolítico urémico de origen diarreico. La literatura médica tanto en Chile como en el extranjero avala la relación causa-efecto de consumir carne contaminada con la mentada bacteria, con el hecho de que un niño se enferme de insuficiencia renal y anemia severa (principales manifestaciones del SHU). El centro para control de enfermedades en Atlanta, Estados Unidos, ha demostrado en múltiples ocasiones la responsabilidad que les ha cabido a cadenas de comida rápida que expenden hamburguesas en forma masiva".


Documentado por demás

A comienzos de 2002 el periodista Eric Schlosser, publicó el libro El país de la comida rápida: el lado oscuro de la comida de los estadounidenses, un severo cuestionamiento a las grandes compañías de comida rápida, a sus proveedores, a los organismos fiscalizadores, a diversos mandatarios norteamericanos y a los republicanos, en el poder desde que el minusválido intelectual que es George W. Bush accedió a la Presidencia.

Ni los científicos se salvan de la rociada de Sclosser, quien los acusa de utilizar eufemismos en la literatura médica cuando se refieren al envenenamiento de que son víctimas muchos de los asiduos de los locales de comida rápida. "Hablan de coliformes, sorbitol y estereotipos aeróbicos, en circunstancias que detrás de eso hay una simple explicación de por qué comer una hamburguesa puede enfermar a las personas: Hay caca en la carne". Por hacer una afirmación de ese tipo, McDonald's amenazó con la cárcel a uno de los afectados en Chile.

Sclosser, que deja mal paradas también a las firmas Burger King, Taco Bell y Dunkin' Donuts, no parace estar preocupado por las furiosas reacciones que provocó: "Nadie puede demandarme por calumnias, ya que toda mi información está sustentada en archivos, documentación variada, trabajo en terreno y contactos con fuentes calificadas".

Si bien son varias las cadenas que contribuyen a la agudización de los problemas de salud pública, los dardos del periodista se centran en McDonald's, un gigante que en Estados Unidos es considerado una "vaca sagrada" pues en los últimos años ha generado cerca del 90% de los nuevos trabajos.

El autor denuncia en forma implacable las condiciones de trabajo de esta industria: salarios mínimos, nula estabilidad (a los tres o cuatro meses los empleados renuncian o son despedidos), precaria capacitación (a pesar de los subsidios que reciben para esos fines) y extenuantes jornadas de trabajo. Muchos de los funcionarios son adolescentes, que son desplazados sin mayores trámites desde las cocinas a las cajas registradoras y viceversa.

Los jóvenes tienen por cierto derecho a trabajar, pero hay ciertas actividades en las que no son los más indicados, debido a su inexperiencia y estilo excesivamente relajado. Un reality show en los locales de comida rápida dejaría de manifiesto que muchos jóvenes no se hacen problema con recoger hamburguesas que se lesa han caído al suelo, en tanto que no faltan los que escupen sobre los alimentos. Y hay denuncias aún más asquerosas.

El libro explica que la mayoría de los productos que se preparan en estos lugares llegan congelados, deshidratados o enlatados, por lo que han perdido prácticamente todo su gusto.

A pesar de todos estos datos, si uno se lanza a una exhaustiva búsqueda por Internet para averiguar en qué quedaron las investigaciones de las autoridades tras el cierre preventivo en el último trimestre de 2001 de algunos locales McDonald's se encuentra con un asombroso vacío de información.

El hecho de que dicha cadena de comida basura –nunca mejor aplicado el término- sea un anunciador muy importante, hace que cualquiera sospeche de la verdadera responsabilidad de los medios.

Y no es descabellado pensar que los ejecutivos de la empresa se hayan encargado de advertir que no estaban dispuestos a seguir contratando publicidad en medios que se empeñasen en investigar y denunciar.

Por suerte, nosotros nunca necesitaremos ese tipo de publicidad.

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Comentarios: RSS de este artículo

Rodrigo
11 de Julio de 2010

Son unos asesinos, cobardes y mentirosos mercenarios. Tenían que ser yanquis terroristas!!

Miguel
23 de Noviembre de 2010

Doy fe de esto. La nena y el esposo de una amiga de mi mama se contagio en Mc. Donald`s de una bacteria que los dejaron incapacitados de por vida en una funcion vital en el aparato digestivo.

 

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