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Manual para destrozar trolls, parte 3

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Y seguimos haciendo escuela
Y seguimos haciendo escuela

Cada tanto me ocurre, es una situación que me supera. Siempre aparece algún troll, un imbécil anónimo dispuesto a discutir sobre temas que desconoce.

 

Me canso de destrozarlos en Twitter y Facebook. Una y otra vez. Porque son de manual, discuten sin haberse informado mínimamente.

Caen como paracaidistas en cualquier debate, porque vieron algo que les llamó la atención. Entonces la pifian, porque no conocen el contexto de lo que se está hablando. Y opinan, con furia.

Me pasó en las últimas horas, con un tal “Evergreen Falcon” (@AEL601), quien llegó a acusarme de operador, golpista y kirchnerista —no es chiste— solo por decir que ninguna empresa argentina estaba preparada para satisfacer la demanda de cerezas a China. Solo eso logró desatar su furia, un dato objetivo y real.

Frente a su tozudez le pedí que me nombrara a una sola firma que sí pudiera hacerlo. No pudo hacerlo. Entonces redoblé la apuesta: lo invité a debatir cara a cara, números en mano. Nada de nada, el muchacho pareció haberse asustado.

Incluso le pedí que me mostrara quién me pagaba para “operar” y a favor de quién, ya que me acusaba de tal cosa. Tampoco tuve suerte. No me queda más por decir. A continuación la conversación en Twitter, imperdible (que pase el que sigue).


Posdata: otro de los que destrocé en los últimos días es un tal @Twitterdeale:

 

 

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