El periodismo carroñero, parte I

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EL CASO DE JUAN JOSÉ SALINAS
EL CASO DE JUAN JOSÉ SALINAS

Hay dos clases de periodistas: aquellos que trabajamos de manera honesta e independiente, más allá de los poderes de turno, investigando y denunciando; y aquellos que hacen “militancia”. Esto es, los colegas que se dedican a defender rajatabla a ciertos gobiernos y a sobreactuar el ataque a quienes están en la vereda contraria.

 

En realidad, hay más variedad de escalas, una zona de grises que es casi ilimitada. El punto no es ese, sino que cada vez más colegas empiezan a engrosar el segundo listado. No es ningún secreto, al observar los principales medios, tanto escritos como audiovisuales, ello queda en clara evidencia. 

Abundan las operaciones de prensa y la información sesgada. Muchos se excusan en el hecho de que cobran poco dinero como periodistas, explicación pueril y perversa.

He escrito decenas de notas respecto de esos colegas carroñeros. Hago lo que otros detestan: periodismo de periodistas. ¿Está bien o está mal hacerlo?

En lo personal creo que es necesario, para separar la paja del trigo. Aparte, quien trabaja fuera de los límites de la ética no merece llamarse periodista.

Por eso he decidido escrachar a quienes lucran con “el oficio más hermoso del mundo”, como lo ha denominado oportunamente Gabriel García Márquez. Como dije, he escrito infinidad de artículos revelando los nombres de aquellos que supieron cobrar de la exSIDE al igual que los que recibían sobres por parte de empresas privadas

Algunos de ellos son conocidos, otros no tanto, como el caso de Juan José Salinas, un operador todoterreno, hoy a sueldo del kirchnerismo. 

Para conocerlo cabalmente baste saber que su nombre aparece en el listado de buchones del Batallón 601 de la última dictadura militar, salvoconducto que le permitió recalar en España y salvar su pellejo mientras otros morían luego de haber sido señalados por él.

Por ese motivo jamás quisieron contratarlo en diario Página/12, ya que lo acusan de haber sido “doble agente”. Solo consiguió trabajo temporal en Agencia Télam, de donde fue eyectado acusado de vender drogas.

Sin trabajo fijo y con mucho dinero en Uruguay que nadie sabe de dónde salió —muchos lo presumimos—, despunta sus días escribiendo en un blog llamado Pájaro Rojo, que ostenta cero repercusión.

Allí publica sus operaciones, tanto a favor del kirchnerismo como en contra del macrismo. Algunas de ellas llegan al absurdo, como la siguiente nota: “¿Se viene otro corralito? Confirmado: Se llevan fardos de dólares en aviones de American Airlines”.

Allí, Salinas se hizo eco de una leyenda urbana sobre un inminente “corralito” al estilo 2001 que empezó a circular por las redes sociales y que fue rápidamente desmentida. En realidad, de tan absurda la historia se refutaba sola.

Lo cierto es que desde hacía varias semanas puntuales bancos estaban avisando que iban a exportar el excedente de dolares fisicos que se depositaron por el blanqueo que impulsó el macrismo. Eso explicaba todo. 

Como se dijo, para atacar al gobierno el “colega” ha llegado al absurdo más increíble. Baste leer este título: “Dos de los cinco asesores del ministro Dujovne son sionistas”. Sin comentarios.

Conozco largamente a Salinas, fue uno de los periodistas que contrató el kirchnerismo en su momento para atacarme. 

Era lógico: todas las querellas penales que me hicieron sus funcionarios las gané en sede judicial —dos de ellas impulsadas por Aníbal Fernández—, solo les quedaba el ataque a través de tipos rastreros como este último. Sus injurias se inscribieron en la misma línea que las que me endilgó 678, Duro de Domar, revista Veintitrés y otros medios otrora paraestatales. 

Obviamente debieron inventar cosas asombrosas —e infundadas— para pegarme, ya que mi vida —como digo siempre— es la de un monje tibetano. No solo trabajo honestamente sin lograr jamás llegar a fin de mes, sino que muchas veces me juego la vida en lo que hago por el tipo de investigaciones en las que me meto.

Recordé a Salinas porque lo vi hace poco en el programa de Rolando Graña en América24, a quien luego se encargó de elogiar vastamente. Es entendible: ambos han sido de los más beneficiados por los fondos reservados de la exSIDE. 

En fin, sería oportuno que alguien le preguntara cómo hace para vivir tan hogadamente sin tener un trabajo fijo. También sería conveniente que explicara de dónde salió el dinero que ostenta en Uruguay.

En una próxima entrega, me ocuparé de otro “carroñero”, también “doble agente”, llamado Alejandro Agostinelli. Amerita un análisis aún más profundo. 

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Armin Vans
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10 comentarios Dejá tu comentario

  1. No nos engañemos. El llamado "periodismo militante" no es periodismo. Es propaganda política. El verdadero periodista no condiciona la información a su postura ideológica, como ha pasado, por ejemplo, con los mercenarios de 678. Y digo eso siendo generosa, porque a más de uno no creo que lo haya motivado la ideología sino el bolsillo. Que se supiera de antemano qué se buscaba con ese programa no justifica las mentiras, el hostigamiento a opositores y/o colegas independientes y la obsecuencia. Mientras no tengamos claro que eso no es periodismo y pretendamos avalar ese tipo de programas la profesión no mejorará. Entiendo que cuesta, hemos sufrido muchos años de propaganda, de confusión entre lo público y privado y de naturalización de las presiones, operaciones y carpetazos. Por algo Milani llegó a donde llegó!

  2. Al comenzar a leer la nota crei que se estaba refiriendo al mercenario de Lanata.En la forma en que se está endeudando al pais y con el único fin de la "Fuga de Capitales" en poco tiempo vamos a tener una Crisis de la Deuda Externa como la tuvimos por primera vez en 1981.

  3. No hay vuelta a los militantes, les encantan esos periodistas "carroneros". Uno se alimenta del otro. Frutos los dos del Populismo. Gracias Sr Sanz´!!!!!.

  4. Espero con ansias la nota sobre el idiota de Alejandro Agostinelli. na muy mala persona, y sin códigos, yo jamás le hice nada, al contrario, y se metió conmigo que soy un tipo honesto y humilde.

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