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El intrincado ¿modelo? argentino (y todos sus factores)

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PARA ENTENDER LA ECONOMÍA DE HOY
PARA ENTENDER LA ECONOMÍA DE HOY

Arnold Toynbee, considerado por muchos uno de los más destacados filósofos del mundo y autor de doce volúmenes acerca de “Un estudio de la historia”, decía: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por quienes sí se interesan”.

Idéntica reflexión podría aplicarse a la economía, ya que en definitiva todo termina plasmado en la “posibilidad” o no de contar con el vil metal, y es eso lo que marca, en términos de resolución real de problemas, todas las diferencias.

Haciendo un poco de memoria reciente, encontramos que el fin del modelo menemista sustentado básicamente en la convertibilidad, se produjo en el marco de una tremenda crisis entre fines de 2001 y comienzos de 2002, crisis no sólo de carácter institucional, sino que se llevó puestos varios muertos y heridos, que como no podía ser de otra manera, no era ninguno de los responsables de la debacle.   

Nadie duda a estas alturas que al gobierno de la Alianza le obsequiaron gustosos un hermoso paquete con un explosivo activado de alto alcance.

Este final, originó un nuevo (hipotético) “modelo” que logró a partir de 2003 (mucho más por “suerte” que por planificación estratégica), mantener un buen ritmo de crecimiento de la economía nacional, sustentado en el superávit externo y fiscal.

Estos dos elementos sustanciales en el éxito de este nuevo “modelo” fueron erosionados no tanto por la última crisis financiera internacional, sino por la ignorancia de nuestros gobernantes enceguecidos por la ambición desmedida de poder sustentada en el odio acendrado y la venganza sin importar el perjuicio material y mucho menos social que esto implicaría.

El riesgo de aumentar la fragilidad del sistema económico, radicaba precisamente en que nuestro país no cuenta de manera alternativa con la posibilidad de acceder a los mercados  financieros internacionales.

La recaudación tributaria se ha visto considerablemente disminuida, aunque no es menor el dato de las manipulaciones que este gobierno ha practicado sistemáticamente al presupuesto nacional.

 

Así por ejemplo, comparativamente es posible apreciar que durante la era menemista, las estimaciones sobre recaudación tributaria “se inflaban sistemáticamente” a efectos de mostrar ante el FMI cuentas fiscales acordes con los requerimientos de éste último.

En la “era k”, el gobierno “desinfló sistemáticamente” la recaudación tributaria esperada, a sabiendas de que será mucho mayor, al sólo efecto de “aparentar” un superavit fiscal (absolutamente ficticio), mientras en paralelo y en el marco de la “contabilidad creativa” que acostumbra practicar, dispone (superpoderes mediante) como le dá la gana de esos recursos sin que deba intervenir el Congreso en nada.

Asimismo, no es muy difícil entender que muchos “fondos fiduciarios” (cajitas paralelas destinadas “hipotéticamente” a promover la ganadería, reconstruír empresas, infraestructura hídrica, etc, etc.),  se utilizan como verdaderos “caballos de Troya” para desviar millones y millones de pesos pertenecientes al tesoro nacional; o que hubo y hay reparto discrecional a las provincias en directa proporción a su afinidad al gobierno sin el menor prurito en cuanto a las espantosas emergencias sociales que hubiera en otras; o la secuencia de planillas “en blanco” cuando de detallar los fondos destinados a la ex SIDE se trata, por mencionar algunas.

Pero, retomando el tema del descenso de la recaudación tributaria, decía que la misma no sólo tuvo su causa en las variaciones de los precios internacionales sino también en la “desaceleración” de la economía doméstica sumada a la “inflación”, lo que indica una consecuente contracción del PBI.

La estatización del Sistema de Jubilaciones y Pensiones soportó en parte la considerable disminución de otros recursos tributarios, sin embargo las continuas políticas desacertadas en todos los frentes y la deplorable imagen que ostenta el poder de turno, los serios problemas financieros por el que están pasando varios sectores, redundan en el incumplimiento de los contribuyentes plasmado en diferentes modalidades que van desde el no pago, pasando la elusión, o la “inexactitud” en la presentación de las declaraciones juradas, entre otros.

Entre las múltiples contradicciones características del “modelo k”, tenemos por ejemplo el lanzamiento de planes destinados a reactivar la economía sin contar ni por asomo con los recursos mínimos como para implementarlos.

Si analizamos la balanza comercial del 2008 por ejemplo, vemos por un lado un incremento de casi un 20 % comparado con el 2007, es decir un superávit de unos 13 mil doscientos millones de dólares más o menos, pero por otro lado, se advierte claramente el deterioro hacia finales del año con la caída de las exportaciones en diciembre en casi un 25 % y las importaciones en un 11 %.

El superávit calculado para 2009 fue de unos 6 millones de dólares, (es decir se calculó muy por debajo para simular luego el superávit), el gobierno proclamó a los cuatro vientos que en el intercambio comercial cerró 2009 con un superávit de unos 16.500 millones de dólares aproximadamente, y esto, fue adjudicado por el Ejecutivo Nacional a su “buena gestión y administración”.

Sin embargo, si bien este superavit “inventado” puede tomarse como cierto considerando que surge de “datos oficiales”, la realidad es que la economía se contrae cada vez más y esto se refleja en la sensible disminución tanto de las importaciones como de las exportaciones.

El mero hecho de que las importaciones de bienes intermedios se hayan reducido en casi un 40 % implica que las exportaciones de manufacturas industriales fué inferior al menos en un 40 %.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la fuga de capitales hacia lugares de mayor estabilidad económica en el exterior, lo que significa para el gobierno una importante merma en sus posibilidades de hacerse de dólares.

En este contexto, el gobierno recurre a las reservas del Banco Central para afrontar sus obligaciones en dólares, las que representan algo así como un 40 % del total de las mismas, justamente en un momento álgido de los mercados internacionales, provocando un altísimo riesgo para la estabilidad económica del país (sin mencionar el desbarajuste institucional que esto atrajo).

El BCRA tiene un buen nivel de reservas internacionales pasibles de desalentar ciertas especulaciones, pero en caso de ser utilizadas para el pago de deuda disminuyen provocando mayor demanda de la moneda norteamericana y  el consiguiente riesgo cambiario.

Ante este escenario, el BCRA hubiera podido depreciar el tipo de cambio nominal para desalentar la demanda de dólares resignando previamente reservas para mantener control sobre esta moneda y disminuír la pérdida neta de las reservas, o dejar que el tipo de cambio nominal se deprecie de forma que  llegue a un grado en el que la autoridad monetaria deba esforzarse menos en mantener su valor, con el consiguiente riesgo de incrementar el incentivo del mercado a presionar la depreciación del tipo de cambio y así el BCRA se vería nuevamente en la necesidad de sostener el nuevo nivel cambiario.

Cuestiones técnicas más o menos, el deterioro de los dos elementos fundamentales del modelo: superavit fiscal y externo potencia  la fragilidad de la economía, y esto la del gobierno.

La única alternativa, (si es que a esta altura no resulta tragicómico hacer este tipo de planteos), es cambiar el rumbo de la economía fortaleciendo las variables macroeconómicas clave a efectos de general la adecuada confianza.

Por último, resulta importante aclarar un concepto que parece no quedar del todo claro en relación a las reservas del BCRA.

Éste organismo cuenta con dos tipos de reservas: 1) la que establece la Ley 24.144 (Carta Orgánica del BCRA), y 2) las que establece la Ley de Convertibilidad del austral 23.928.

En relación al controvertido tema de los últimos días, hay que remitirse a los arts. 38 de la Ley 24.144 y arts. 3, 4, 5 y 6 de la Ley 23.928.

De ellos se entiende que las reservas del BCRA pueden aplicarse exclusivamente a los fines que la misma Ley establece, es decir, para respaldar hasta el 100 % la base monetaria (monedas y billetes de curso legal o su equivalente de mayor liquidez), y en aquellos casos en que su aplicación (de las reservas de libre disponibilidad) al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales resulte un “efecto neutro.

Son 18 mil millones de dólares que constituyen las reservas de libre disponibilidad del BCRA sobre un total de 48 mil millones de dólares, según  balance del BCRA (no son los dibujitos de Guillermo Moreno), y esto nos pone frente al planteo de qué hacemos con la “eterna Deuda”.

Uno de los últimos grandes actos de Domingo Cavallo fue la transformación de la casi totalidad de la deuda de sus amigos banqueros en títulos al portador que cotizaban en bolsa y rendían descomunales tasas, estafando de esta manera a miles de inversores privados, fundamentalmente con fondos de jubilaciones y pensiones del orbe, lo que deja a las claras que si conforme a la Ley las reservas de libre disponibilidad sólo pueden usarse para cancelar deudas con organismos financieros internacionales, ¿qué pasa con esta gente estafada?.

Asimismo, cuando en 2005, mediante el DNU 1599 se modifica la Ley 23.928 de convertibilidad del austral, no se reparó en la expresión: “siempre que éstas tuvieran un efecto neutro”, en relación al uso de reservas para pagar al FMI, tema que trató de subsanarse con el DNU 2010/09, y esto permitía la constitución del Fondo del Bicentenario.

Es decir, el tema es tan controvertido, tan intrincado, tan especulativo y lleno de tejes y manejes donde según la bandería política que se ostente, según el interés personal o sectorial que se tenga, muy bien un Moyano puede dar cátedra de Economía, un D´elía darla de Derecho, diferentes referentes de la oposición harán o no lobby según les convenga de cara al 2011, y en el medio, todos nosotros, los pasivos rehenes de siempre. ¿Hasta cuando?

 

Nidia G. Osimani

 

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  1. MI TIO DECIA ;CUANDO EL CAJON DE LA CAJA REGISTRADORA ,TE TOCA AL OMBLIGO ;SE PIERDE LA HONESTIDAD . SI A ESO ES EN PANADERIA DE BARRIO, ALMACEN O MAXIKIOSCO, TENER LA LLAVE DEL BANCO ,DEBIERA SER GUARDADO POR ASCETAS TIBETANOS , PERO JAMAS POR SUDAKAS . LA AMBICION , Y LA CODICIA , ES UN SENTIMIENTO INHERENTE DE TODO SER HUMANO, PERO EN ESE POTRERO , DA FLORCITAS DE LAVANDA Y ERRADICA AL PEREJIL

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