05/04/2017 | Investigacion


Trimarco SA: nuevo anticipo de revelador libro

EPISODIO 1: LA MENTIRA PRIMORDIAL

Trimarco SA: nuevo anticipo de revelador libro

“Esto es un problema familiar”. Ernesto Baaclini, exsecretario judicial a cargo de la causa Verón.

El 3 de abril de 2002, una joven de 23 años llamada María de los Ángeles “Marita” Verón desapareció de los lugares que solía frecuentar. Según su madre, Susana Trimarco, se dirigía a una maternidad local a efectos de hacerse un chequeo ginecológico de control y fue levantada por un automóvil Duna rojo perteneciente a una conocida remisería llamada Cinco Estrellas. 

El vehículo la habría secuestrado y a partir de allí habrían obligado a Marita a ejercer la prostitución. Según su madre, los autores del hecho habrían sido dos hermanos llamados María Jesús y Víctor Rivero.

Tres días después fue descubierta por la policía en la localidad de La Ramada, a más de 30 kilómetros de su lugar de residencia, usando zapatos con tacones y en medio de una “fiesta sexual”. Los uniformados aseguran que la dejaron en un ómnibus que regresaba a Tucumán, pero Marita nunca llegó a su destino. 

Así empieza la crónica oficial. A partir de entonces, se empezaron a formar dos historias paralelas, una a nivel judicial y otra a nivel mediático. Una y otra cada vez más bifurcadas entre sí. 

La propia Trimarco conspiró para que ello ocurriera, ya que desdobló su discurso en dos: cuando declaraba ante los jueces decía una cosa; cuando hablaba con los medios, sostenía lo contrario. 

Lamentablemente, el periodismo nunca intentó chequear el expediente que investiga la desaparición de Marita —he sido el único periodista que lo leyó completo— y solo se dedicó a replicar los dichos de esta última, llevando su figura a una estatura épica que no merece, tal cual demostrará este libro.

¿Qué dicen las crónicas oficiales respecto de la desaparición de Marita Verón? Repasemos: 

María de los Ángeles Verón dejó su casa el 3 de abril de 2002 para dirigirse a una consulta médica y, de acuerdo con la descripción de un testigo, habría sido secuestrada por gente que bajó de un coche rojo. 

Tres días después, fue descubierta por la policía en la localidad de La Ramada, a más de 30 kilómetros, usando zapatos con tacones en lugar de las zapatillas que tenía al desaparecer. Estos policías la llevaron a la comisaría y luego a la terminal de ómnibus, pero ella nunca llegó a su destino.

La investigación llegó hasta tres cabarets riojanos, "Candy", "El Candilejas" y "El Desafío" (hoy rebautizado "La Isla"), que operaban como tapaderas de prostitución. La Cámara de Apelaciones de Tucumán los describió de esta manera: "Lugares destinados al ejercicio de la prostitución donde hay un sistema de reclutamiento de mujeres, incluso mediante su privación de libertad".

Una de las mujeres liberadas gracias a la investigación, de nombre reservado, declaró haberla visto en "Candy", drogada, con peluca y lentes de contacto celestes. Luego la perdió de vista, pero oyó a la posible regente de la whiskería. "Estos boludos la están buscando y está en España". Dicha mujer se llama Lidia Medina y está procesada por "privación ilegítima de la libertad agravada y promoción de la prostitución", al igual que su hijo y la esposa del mismo.

Otras aristas de la investigación incriminaron a la tucumana Daniela Milhein, quien habría tenido la intención de llevar a Marita a Río Gallegos. Fue detenida junto a su marido y un oficial riojano transportando mujeres. Se liberó a una misionera, una cordobesa y dos bonaerenses. Se consiguieron datos sobre una red de prostitución en España de la cual se rescataron a 17 mujeres, pero Marita no fue encontrada entre ellas.

En mayor o menor medida, con más o menos detalles, los grandes medios siguieron a pies juntillas la trama oficial sin cuestionarla en lo más mínimo, alejándose de la premisa fundamental del periodismo que es el chequeo de información.

Los elementos que mueven a la sospecha son múltiples y variados cuando se analiza en profundidad el expediente Verón. 

Por caso, se probó que el Duna que habría secuestrado a Marita fue adquirido posteriormente a la evaporación de esta última por parte de los hermanos María Jesús y Víctor Rivero, a quienes, dicho sea de paso, acusa Trimarco de manera insistente.

En el mismo contexto, a lo largo de los años, algunas de las acusaciones de la madre de Verón se mostraron poco contundentes —hay que recordar que los investigadores formularon 18 hipótesis en torno a la desaparición de la mujer— ya que se basaron en testimonios poco creíbles como el de Simón Nieva, quien juró que “a Marita la vendieron por $ 2.000”. 

Hay un dato sintomático en ese marco: la mayoría de los acusados fueron sobreseídos por las diferentes instancias de la Justicia tucumana en el año 2007 (posteriormente ocurriría lo mismo, en 2012).

En el marco de las incongruencias, se encuentra el señalamiento a Daniela Milhein por haber mantenido supuestamente cautiva a Marita. La mujer, lejos del estereotipo del secuestrador, se demostró una víctima de las redes de trata y fue oportunamente sobreseída por la Justicia por la acusación de Trimarco. Casualidades mediante, quien la regenteaba para la prostitución es otro de los señalados por la madre de Verón: Rubén “La Chancha” Ale, hombre de frondosos antecedentes judiciales.

Pocos saben a ese respecto que el hombre al que hoy acusa la progenitora de Marita —el mismísimo Ale— fue desvinculado del mismo hecho por su propio marido, Daniel Verón —fallecido en junio de 2010, abandonado por Trimarco—, a la sazón padre de la joven evaporada. Quien lo dude solo debe chequear el cuerpo 5 del expediente de marras, a fojas 909, en una declaración que fue efectuada el 24 de marzo de 2003.

Otra de las acusadas por la mamá de Verón es Lidia Medina, a quien se señala por regentear un burdel de la Rioja llamado Candilejas, en el que la joven habría estado cautiva. Sin mencionarlo de manera concreta, la mujer dio un dato revelador: aseguró que las mujeres que trabajaban para ella “andaban por todos lados; nadie estaba preso”. Asimismo precisó que “no se les retenía ningún documento”.

¿Qué quiso decir la mujer con esa frase? Probablemente lo mismo que otras personas que han declarado en el expediente de marras y que aseguran que Marita Verón ejercía la prostitución antes de desaparecer de la faz de la Tierra. 

Cierto o no —hay quienes dicen una cosa y quienes dicen lo contrario—, se trata de un dato anecdótico, ya que no hace al fondo de la trama en sí: está claro que no es ningún demérito dedicarse a la venta de sexo. 

Sin embargo, sería oportuno dejarlo claro de una vez y por todas, ya que no es lo mismo que una mujer sea obligada a entregar su cuerpo a que lo haga por voluntad propia. En el primer caso, hay trata de personas; en el segundo, no.

En ese contexto, es dable mencionar que jamás se pudo demostrar que Marita haya estado en ninguno de los prostíbulos que se investigaron en La Rioja. Se trata de una pista que solo llevó a un fracaso tras otro.

Así y todo, el policía Roberto Oscar Villacorta, investigador de confianza de Trimarco, desestimó la posibilidad de que Verón pudiera haber sido retenida a la fuerza en esa provincia.

Cuando le preguntaron respecto de una serie de allanamientos hechos en “el Desafío” el 16 de noviembre de 2002, el uniformado contó que ninguna de las chicas dijo que se encontraban en contra de su voluntad.

Al mismo tiempo, echó por tierra la idea de que hubiera un sótano donde se aseguró que estaría el cuerpo de Marita: “¿Pudieron constatar el 16 de noviembre algún sótano en el Desafío?”, le preguntaron. La respuesta fue un rotundo “no”.

Más allá de que la hija de Trimarco ejerciera la prostitución o no, nadie aún ha sabido explicar por qué Verón ostenta más de 70 cruces telefónicos con el proxeneta José Medina y otros personajes dedicados a la promoción y regenteo de la prostitución. Es una de las partes más incómodas de la causa judicial y figura a fojas 7.431.

Allí queda al descubierto que, entre junio de 2001 y diciembre de 2002, desde el teléfono de la familia Trimarco/Verón —0381-423-3506— se hicieron y recibieron llamados a diversas personas vinculadas al proxenetismo, como el mencionado Medina y también los hermanos Víctor y René Marchisio.

En el mismo sentido, uno de los testimonios que aparecen en el expediente a fojas 1.114, es el de Ana María Jesús Zelaya, quien aseguró que Marita se fue por voluntad propia de su casa para irse a Jesús María con este último. Según esa testigo, ex pareja del oscuro Medina, el dato siempre estuvo en conocimiento de Trimarco, lo cual quedó comprobado a lo largo del juicio oral. Ello lleva a preguntarse: ¿Por qué la madre de Marita suele callar respecto a esta incómoda realidad?

Fuera de este tópico, a la cabeza de los testimonios reveladores se encuentra el de la tucumana Irma Abraham, quien asegura que se encontró con la hija de Trimarco dos días antes de su desaparición y que allí la joven le reveló su idea de irse de su casa y, eventualmente, del país.

“Ella estaba desesperada, entonces le dije m’hija te pido por favor vení al hotel, yo la citaba al 'Ovni' y ella me dice: si voy a un hotel alojamiento y mi madre se entera me mata”, asegura la mujer, que debió insistir hasta el hartazgo para que la Justicia la llamara a declarar.

“Vengo a pedir que me citen los jueces para decirle a ellos lo que esa nena me dijo aquella vez cuando estábamos juntas”, reveló entonces Irma a diario La Gaceta de Tucumán.

Posteriormente, la mujer publicó una solicitada con severas imputaciones hacia Trimarco. Allí, hablándole directamente, dijo: “Marita se fue voluntariamente de tu casa y después de ello estuvo en la zona de Los Gutiérrez, una localidad del interior de Tucumán (…) Te llamó por teléfono desde Río Gallegos en el mes de septiembre de 2002, llamada que se realizó desde la casa de la novia de tu hijo, que vive en Río Gallegos”.

Más adelante, en el mismo texto, la mujer acusa a Trimarco de “haber sabido aprovechar el nombre de tu hija. Ya sabemos de dónde provienen los fondos”. Según Abraham, la madre de Marita antes andaba “siempre con la misma ropa“.

(...) Como sea, en ese mismo "mamotreto" jurídico aparece una impecable declaración hecha por el ex secretario judicial de Tucumán, Ernesto Baaclini, quien puso en duda la veracidad de los dichos de los principales testigos presentados por Trimarco al afirmar que ”ninguna de las Marita vistas por ellos en La Rioja y Tucumán son coincidentes, lo que me hace dudar que realmente haya sido secuestrada por la fuerza”. Inclusive en un transcurso de su declaración se permitió dudar de la culpabilidad de los proxenetas riojanos y apuntó los cañones contra el entorno familiar de Marita Verón.

El funcionario se encargó de remarcar las contradicciones entre fechas y lugares que fue vista por los testigos reservados que fueron declarando en la causa.

Antes de continuar debe decirse que Baaclini no es cualquier persona: se desempeñó como secretario judicial de la causa Verón entre el 2002 y el 2005. 

Su labor fue elogiada incluso por el policía Miguel Ángel Chuchuy Linares, uno de los que más ayudó a la madre de Marita en su búsqueda: “¿Usted encontró connivencia entre Baaclini y alguno de los imputados?”, le fue preguntado en mayo de 2012 en la justicia. Y puntualizó: “Para ser exacto, si hubiese tenido algún instrumento hubiese actuado de oficio”.

En una crónica de diario Perfil se detalla una de las tantas declaraciones de Baaclini a nivel judicial. No tiene desperdicio:

Durante su paso por tribunales, Baaclini, no ocultó su resentimiento contra Susana Trimarco, que en reiteradas oportunidades lo había acusado de cajonear la investigación para beneficiar a Rubén Ale y a la hora de declarar manifestó que le llamó mucho la atención la supuesta llamada que recibe Trimarco de su hija Marita después de la desaparición, proveniente de un teléfono de Río Gallegos, que al investigar “descubrimos que estaba a nombre de la hermana de la novia de su hijo Horacio Verón”. 

En ese momento Trimarco dijo que la voz era inconfundible, aunque con el tiempo dijo que se trató de una mala interpretación.

Tampoco ahorró críticas contra el principal investigador de la causa, el comisario Jorge Tobar, a quien trato de descalificar continuamente poniendo de relieve las desprolijidades que deslizó a lo largo de la causa y que lo diferenciaban de la investigación. 

Según contó Baaclini, Tobar se molestó cuando le sugirió que dejará de investigar la pista riojana y comenzará a profundizar más sobre el entorno familiar: “Entre las cosas que se deberían haber profundizado está la relación que mantenía Marita con su cuñado Adrián Catalán. 

De acuerdo a la declaración testimonial de un militar que la ve por la zona de Arsenales, a poco de su desaparición, la supuesta Marita iba acompañada por un hombre que respondía en un 98% a la descripción de Adrián Catalán.

“A esto —agregó Baaclini— habría que sumar lo que nos contó Trimarco que su nieta Micaela vio una pelea entre Adrián Catalán con Marita que estaba en bombacha. Yo con la entonces fiscal Vermal deducimos que la pequeña había visto un acto sexual”. 

Luego de todo lo aquí mencionado, sería oportuno que algunos interrogantes sean respondidos de una vez y por todas:

-¿Por qué nunca se investigaron los llamados que recibió Susana Trimarco desde Río Gallegos —puntualmente desde el número de la novia de su otro hijo Horacio Verón—, y en el cual reconoció la voz de Marita?

-¿Por qué el Comisario General de Tucumán, Hugo Sánchez, asegura que las cifras de chicas recuperadas por la madre de Verón no coinciden con las estadísticas oficiales? “Valoro y respeto el trabajo de la señora Trimarco, pero sus cifras no coinciden con las nuestras. Llegó a decir que había recuperado 40 adolescentes en La Rioja. No hay ningún tipo de actuación policial ni judicial al respecto, ni en Tucumán ni en La Rioja”, aseguró el uniformado en mayo de 2008.

-¿Recordará la madre de Marita que ella misma declaró en el expediente judicial no recordar a ninguna persona puntual que hubiera visto a su hija en el burdel riojano? "No recuerdo", admitió cuando fue interrogada, tal cual puede verse en la foja 61 del fallo del año 2012.

-¿Por qué nunca se ahondó en la hipótesis del secuestro como consecuencia de deudas de juego ocasionadas por el esposo de Trimarco, Daniel Verón, tal como denunció la propia mujer en las primeras fojas del expediente judicial? 

-¿Por qué la madre de Marita pidió en su momento que se investigara a la pareja de su hija, David Catalán, como autor de su posible “asesinato”? 

-¿Por qué la mujer insiste en acusar públicamente a Rubén Ale por la evaporación de su hija, pero jamás pidió que sea llamado a declarar judicialmente?

-¿Por qué la madre de Marita elogia públicamente a Alperovich y su mujer, Beatriz Rojkés, dos de los principales responsables de la trata de personas en Tucumán? La propia Trimarco lo advirtió en febrero de 2012: “Yo, de estúpida me iba a la Casa de Gobierno (provincial): estaba toda la mafia ahí. (...) Son los que manejan la droga y la prostitución en esta provincia. Yo no sé por qué todo el pueblo de Tucumán no se anima a enfrentarlos", dijo.

La explicación tal vez repose en los fondos que la fundación María de los Ángeles Verón supo recibir por parte del exmandatario tucumano. El último de ellos consta en el Decreto 74/2013 del 22/01/2013, que se basa en el expediente N° 088/110-F-2013.

Allí reza claramente que se le otorga a la institución que comanda Trimarco “un subsidio con cargo de oportuna rendición de cuentas, por la suma total de $480.000.- pagadero en seis (6) cuotas mensuales y consecutivas por un monto de $80.000 cada una, a partir del mes de enero del corriente año”. Es uno de los tantos que recibiría a lo largo de los años.

La madre de Marita debería dar explicaciones por esta y otras incongruencias discursivas en las que incurre periódicamente. 

Por ejemplo, por qué desistió de apoyar la marcha por el asesinato de la joven Paulina Lebbos, donde aparecen claramente los rastros del poder político tucumano.

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diego
05 de Abril de 2017

Cristian, te felicito por la valentía de tocar temas que la mayoría prefiere evitar. No es políticamente correcto cuestionar a Marita por la opinión pública de la causa que ella representa. Además lo hacés desde el conocimiento de toda la causa. Me saco el sombrero.

Nada que ver
05 de Abril de 2017



Muchos se escapan a una investigacion.
Empezando x la Debora Giorgi, funcionaria a todo dar en casa de gobierno, que coloco a su familia en puestos claves, sabiendo de toda esta triangulacion, muchos han sido los jefes de una banda, de varias bandas, y entre ellas esta la banda de esta siniestra mujer, la Trimarco, que eligio levantar un negocio con el cuento de desapariciones dolorosas...recibiendo dineros y fundando sobre estiercol, una obra que no es la que se dice ser. Las bandas son muchas mas, esta la de Scioli, la banda de Devido, la banda de Moyano, la banda de D elias, la banda siniestra de los barras bravas, del futbol para todos,la banda de prostitucion DEL JUEZ ZAFFARONI,la banda de los que se tragaron 840 millones de dolares que donaron para limpiar el rio de la plata....que nunca se limpio....
Esta en nosotros saber, descubrir y mirar que clase de bichos malsanos somos.
Todo lo que se han robado, es tanto y tan grande la magnitud, que no nos alcanzara toda una generacion para descubrir toda la verdad, y la extension real y completa del robo del siglo, a la nacion, el robo de la decada saqueada. Cristina deberia llamarse a silencio y pedir que la sentencien, y Dalbon deberia estar preso x desacato a la autoridad de un juez, al cual insulto, Multarlo y dejarlo fuera de sus funciones...
A la Trimarco, cuestionarla, y ponerla bajo custodia, que escupa su mentirosa verdad.

Pablo
05 de Abril de 2017

Excelente investigación, voy a leer el libro.

Excelente comentarios de los foristas

freiheit
06 de Abril de 2017

cuantas formas de quedarse con dinero facil!!! esta mujer es una atorranta delincuente, protegida del entorno K. Justicia indolente y una corrupcion que permite que pasen estas cosas.
Esta mina debería estar en prision y TODOS SUS BIENES MAL HABIDOS EXPROPIADOS y dejar en la calle a todos los funcionarios judiciales que han hecho mal su trabajo.

 

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